Kevin Mancojo

Diario de a bordo

El verano y las prisas

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Comienza el verano y con él viene el calor tan agobiante que tenemos en la zona del Mar Menor. No quiero ni imaginarme los que viven en Murcia capital.

Empiezan los desnudos; personas mayores con la camisa abierta enseñando su hermosa pelambrera, las mujeres con su pareo, los chicos sin camisetas y las chicas… bueno, ya hablaremos de esto en otra ocasión.

Llegan las vacaciones y el mes de julio inicia. Las carreteras se colapsan hasta que cada uno se reparte a su zona de mar preferida. Familias completas se asientan en sus casitas de verano: los abuelos, el padre, la madre, los dos hijos y el amigo del hijo (hay muchas variantes al respecto).

Pues una vez dicho esto, vienen mis dudas.  Esas que son tan comunes en mí. ¿Por qué  esta gente tiene tanta prisa y va corriendo a todos lados? Me explico. Vas al mercadillo, ese que en julio y agosto se vuelve tan largo y que parece infinito, y te empiezan a achuchar con el carrito de la compra. El que recibe el golpe en el tobillo tiene una leve sensación de ira que aún puede contenerse, pero es que con el segundo y el tercer golpe, esa persona empieza a sentir una necesidad de coger el carro y lanzarlo por los aires que aquello parecería una guerra; una sandía reventada en el suelo, unas cuantas naranjas por los aires, las patatas golpeando cabezas…

Y eso no es todo. Comienza la batalla de quien paga primero, si la anciana que tiene las lentejas a fuego lento (¿quien come lentejas en verano?) o la señora que tiene al marido y al hijo esperando en el coche.

En los supermercados ocurre lo mismo, aunque ahí puede haber unas carreras que ni las de la Fórmula 1. Aquí, los carros son más aerodinámicos y se deslizan mejor que los del mercadillo.

Aquellos que vivimos en una zona tranquila durante todo el año comenzamos a estresarnos por culpa de los veraneantes. Las peleas que no hay en el resto del tiempo se acumulan para el verano. Y lo peor es cuando se está en medio, entre la anciana de las lentejas y la del marido y los hijos. Ese es buen momento para escapar cuanto antes y relajarse en la playa.

Lo dicho, no entiendo por qué vienen de “vacaciones” si en realidad tienen más prisa que en su rutina. Según tengo entendido (llamadme raro si no es así), las vacaciones están para relajarse, pero bueno. Cada loco con su tema.

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