Kevin Mancojo

Diario de a bordo

Capítulo 6: El plan

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Víctor y yo no sabíamos de lo que hablaba, solo sabíamos que se refería a mí. Pudimos suponer que cuando hablaba de que no sabía nada, hacía referencia al tema de mis padres. Ahora sí conocía aquel asunto que yo ignoraba por completo hacía solo unos días. Ambos imaginábamos que quería sonsacarme información sobre ellos. En realidad, soy el primero que tiene muchas preguntas…

-Hoy volvemos a tener clase con él- dijo Víctor prácticamente en un susurro.

-Lo sé…- mi mirada pensativa le indica a mi amigo que tengo una posible idea.

-¿Qué se te ha ocurrido?

-El profesor no sabe que le hemos escuchado hablar por teléfono. Supongo que tampoco habrá advertido que ya sabemos lo que es en realidad. Y cree que desconozco la verdadera profesión de mis padres.

-¿A dónde quieres llegar?- pregunta insistente.

-Los dos primeros puntos deben seguir así. Debe pensar que seguimos en la ignorancia, pero sí que debe imaginar que sé lo de mis padres para ver si suelta algo que pueda ayudarme, y así averiguar algo más sobre ellos.

-¡¿Por qué?!- trata de ahogar la sorpresa para no llamar la atención al resto de la facultad- Tú no has visto muchas películas, ¿verdad?- su voz suena nerviosa, incluso con miedo- Seguro que te torturará o algo así.

-Para eso estás tú- sonrío con énfasis-. Para vigilarme.

-¡¿Estás loco?!- me hace un gesto repetitivo con la mano, indicando que no participará- ¡No! Ni borracho voy a meterme en un lío así. Ya hemos resuelto gran parte de esto. Pregúntale a tu abuela, ella sabrá algo.

-No quiero meterla en este asunto- mi voz suena seca y tajante. No me gusta esa excusa, no quiero otra persona más mezclada en algo así, y menos ella. Además, no sé si de verdad sabe lo que eran mis padres.

-Pues la policía- propuso al ver mi reacción con lo de mi abuela-. Ellos sabrán lo que hay que hacer.

-Claro, creerán a un chaval cuyos padres son espías- le repongo irónicamente-. Encima justo esa profesión, es decir, son personas que trabajan en las sombras y ahora voy a revelar lo que son realmente- Víctor capta la ironía y baja la mirada.

-¿Y qué posibles pistas piensas que te va a dar el profesor?- pregunta con recelo.

-Ni idea. Tal vez ni diga algo sospechoso de lo que podamos sacar algo en claro- aviso para que luego no se lleve el susto. Ahora que mi mente está más despejada necesito pensar en las diferentes variantes.

-Hace unos días estabas como ido y ahora hasta tienes un plan- murmura mientras camina con la cabeza gacha y se dirige hacia las aulas-. No sé cómo narices lo haces…

-Supongo que son las ganas de saber toda la verdad- le pongo la mano sobre el hombro para animarlo.

 

-Espero que sigáis con el trabajo que os mandé el lunes- estamos en clase y el profesor enfoca la mirada hacia mí.

-Por supuesto- contesto intrigante, pero apenas se siente mi voz, como si tratara de ocultar algo. Era el momento de devolverle aquel gesto tan enigmático con el que empezó esto.

-Ahora os entregaré otro artículo del que quiero que hagáis un comentario de texto- de repente toda la clase reprocha la inmensa cantidad de deberes que hay que hacer para estas semanas-. Parece que preferís hacer más- dice sarcásticamente, demostrando el poder que ejerce. Todos niegan rápidamente y dejan de quejarse-. Perfecto entonces- comienza a repartir la noticia. Poco a poco llega a mí. Siento su impaciencia- Al acabar quiero hablar contigo- susurra para no llamar la atención.

-De acuerdo- respondo indiferente, mirándole a los ojos. Y continúa repartiendo.

-Alex, mira- Víctor coge el folio y lo agita una vez que se aleja el profesor-. Habla de la KGB. ¿Esos no eran los de la agencia de inteligencia de Rusia?

-Sí, lo eran. Los espías rusos. Otra clara indirecta para saber si estoy al tanto o no.

-Como para no estarlo después de todo lo que investigamos.

-No, hombre. Hablo de mis padres- sonrío levemente por la gracia que me hace la equivocación.

-¡Ah! vale, vale.

 

-Me gustaría saber cómo llevas el análisis del trabajo- estoy solo en clase con el profesor y suena muy simpático y amable, algo que no cuadraba mucho la verdad. Imagino que es algún método para sacar información.

-Pues bien. Pero tengo que admitir que descubrí algo…- estoy algo nervioso, nunca hice algo así, pero necesito crear algo de suspense. No quiero contárselo todo yo, debería ser él quien me sonsaque datos poco a poco.

-Dime- insiste.

-Creo que mis padres sobrevivieron a aquel accidente- agacho la mirada y bajo el tono de voz paulatinamente hasta llegar al susurro.

-¿Por qué crees eso?

-Sus cuerpos no fueron encontrados- provoco un pequeño silencio-, solo el de ellos- hago hincapié en esto último.

-Ya…- se sienta en el borde de la mesa y cruza los brazos- Crees que hay algún motivo en concreto, ¿no?- es increíble, el profesor suena muy gratificante en este estado. No supuse algo así.

-Sí- mi pulso se acelera. No esperaba que fuera tan complicado actuar. Dudo en si contarle lo de los sobres que encontré en casa. Tras una pausa para pensar la mejor respuesta solo se me ocurre una cosa-. Usted lo sabe, ¿verdad?- a pesar de estar inquieto, trato de sonar bastante seguro.

-Obviamente- creo que mi rostro está blanco como el papel, al menos así lo siento, su sonrisa también me lo da a entender. No tenía pensado una respuesta tan clara por su parte-. Si no fuera así no estaría aquí. Ahora que lo tenemos claro, dime dónde están.

-¿Para qué lo quieres saber?- evito responder, a pesar de que realmente desconozco el paradero de mis padres.

-Ya han actuado en Alemania hace poco. No queremos que sigan dando pasos en la sombra- responde seriamente, ya suena más como él.

-No tengo ni idea de lo que estás hablando.

-Bien…- se pone en pie de nuevo y alarga un brazo hacia la puerta, parece que es una señal para que pase alguien- Pues te presento a un compañero…- un hombre corpulento, y también vestido de traje, entra al aula. Resulta más elegante que el profesor, pues el pelo, negro como el carbón, está peinado hacia atrás- Él no tiene mi paciencia- refleja suma ferocidad, tanto por su altura como por lo pequeño que le resulta el traje. Parece de pocas palabras, pero de mucha acción-. Espero que a él si le des la información que buscamos.

El sudor se apodera de mi frente y el corazón se me acelera con rapidez. Esto no entraba en mis planes. Esto va a salir mal…

 

Capítulo 7: La sorpresa

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