Kevin Mancojo

Diario de a bordo

Érase una vez un globo llamado Azul…

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Vuelve el Creador de historias:

Érase una vez un globo llamado Azul que disfrutaba de la compañía de los demás: Rosa, Verde, Amarillo y muchos más flotaban junto a él. Pero un día llegó un vendaval y…

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9 pensamientos en “Érase una vez un globo llamado Azul…

  1. Todos los globos desaparecieron, no pudieron permanecer juntos. Por suerte para Azul el vendaval arrastró junto a él a Rosa, el globo del cual llevaba enamorado desde la infancia pero que nunca le había hecho caso. Comenzaba para ellos una nueva aventura, reencontrarse con el resto era su objetivo.

  2. Tenían miedo. Mucho miedo. Aquel vendaval se había llevado a sus compañeros quién sabe dónde. Pero su amor por ellos no pudo contra sus intenciones de ir en busca de ellos. Las cosas empezaron un poco con mal pie, pues globo Rosa era muy tiquismiquis y le daba miedo mancharse su perfecta goma rosa en algún charco de barro. Azul pensaba más en que no viniese ningún pájaro y los explotase a ambos.

    ¿Dónde están nuestros amigos?

  3. No sabían que hacer ni en que dirección ir, no estaban preparados para un reto tan complicado. Se encontraban discutiendo acerca de donde ir cuando de repente vieron aparecer algo que nunca antes habían visto… Un pequeño elefante con una pluma en la trompa y disfraz de payaso se acercaba batiendo las orejas hacia ellos. ¿Cómo era eso posible?

  4. -Un elefante volador! Pero existe?? creíamos que solo nosotros podíamos volar…, se preguntaron los globitos. No entendían nada, pero como lo único que querían era encontrar a sus amigos… decidieron preguntar al elefante por si los había visto.

    -Elefantito grande y payasito, ¿has visto a unos globitos como nosotros?… le preguntaron.

    -Si! y de muchos colores! Un vendaval les arrastró hacia la oscuridad de una cueva, la llamada “cueva negra”, yo también estoy buscando a una elefantita llamada Sofía y me dirigía rumbo a la cueva…¿queréis acompañarme? Pero os advierto que nadie sabe que podemos encontrar al adentrarnos en su interior, ya que muchos han entrado a la cueva pero ninguno a conseguido salir…

  5. Pero “Los Globitos Ninjas” (así los conocian en la antigua Grecia) sacaron su espiritu de gladiadores y se adentraron en la cueva. Cómo en el fútbol (deporte favorito de ellos) y como en la vida, no hay mejor ataque que una buena defensa y predicaron con el ejemplo, tenian bien claro que lo que hicieran en su vida, en su vuelo, en su aventura por rescatar a sus amigos iba a tener su eco en la eternidad, tenian bien claro que si les cortaban las alas…volarían con el alma.

  6. Resulta que al entrar en la cueva habia estalactitas y tenian que tener mucho cuidado, al globo rosa se le cambio el color de la cara cuando vio un poco de tela verde de globo en una de ellas, ahí se dieron cuenta que si llegaban a encontrar a sus amigos era muy probable de que no todos hayan conseguido sobrevivir, llegaron a una cámara donde había una momia negra bailando michel jackson y los globitos enjaulados y de lsd hasta el cuello, al ver eso el globo rosa …

  7. quedó petrificado y el terror le paralizó. Solo pudo reaccionar cuando sintió que alguien le agarraba del pitorro bien fuerte.
    – ¿Pero qué haces? – Susurró al globo azul.
    – ¡Estabas perdiendo aire y hacías demasiado ruido! ¡Te parecías al primo “saco de pedos”! Además, mírate ahora, estás casi deshinchado y así no podrás escapar cuando liberemos a nuestros amigos.
    El globo rosa necesitaba desesperadamente aire nuevo, y el único que podía dárselo era el elefantito, ya que entre globos solo podían compartir el aire que tenían, no tenían capacidad para insuflar aire nuevo.
    – ¡Por favor, necesito aire, estoy demasiado débil y arrugado! ¡Apenas puedo flotar! – Le dijo el globo rosa al elefantito.
    – A ver… tengo una pregunta antes de eso. ¿El pitorro es el único orificio de tu cuerpo, no?
    – Sí, así es.
    – Entonces cuando comes o bebes lo haces por ahí, ¿correcto?
    – Sí, ¿qué tiene que ver todo eso ahora?
    – Y cuando evacuas también lo haces por ahí, ¿cierto?
    – Claro, ya te he dicho que los globitos solo tenemos un orificio.
    – Entonces búscate a otro. ¡¡¡¡No me meto eso en la boca ni aunque esté drogado!!!!
    – ¡¡¡Pero es una cuestión de vida o muerte!!! ¿No nos vas a ayudar? Los humanos siempre se meten nuestro pitorro en su boca, y además varias veces… y parecen casi tan felices como nosotros cuando lo hacen. Venga tontorrón, que lo mismo luego hasta te gusta.

    Fue imposible convencer al elefantito. Sin embargo el destino les tenía guardada una grata sorpresa. Sin venir a cuento se encontraron con una rana y un camello que estaban hasta las cejas de hojas mágicas, y que decían que habían partido desde su charca en busca de aventuras y amigos nuevos.
    Les pidieron ayuda y, seguramente por los efectos de las hojas mágicas, aceptaron y rellenaron con un ímpetu extremo al globo rosa, al globo azul y al elefantito.
    – Muchas gracias!!! Nos habéis salvado, aquí tenéis unos amigos para siempre. ¡¡¡Ya nos vamos viendo por el blog de Kevin!!!
    De nuevo se centraron en como rescatar a sus amigos globitos de la momia negra. El plan era…

  8. Tenian que conseguir derrotar a la momia negra bailando Michael Jackson… Y pensaron en la estrategia de jugar con su misma moneda. Globo azul le propuso a la momia negra hacer una batalla de bailarines, a ver quién se desenvolvía más en la pista de baile. Si la momia negra ganaba, se llevaría a globo azul, rosa y a elefantito con él. Si ellos vencen, le tendrá que devolver a todos sus amigos e inflados al 100%.

    La momia comenzó a hacer unos de los bailes de Michael Jackson… Pero ellos continuaron con unos movimientos a lo Justin Bieber

  9. Azul ni siquiera sabía cuál era su estilo de baile, pero Rosa era una supermegahiper fan del chico canadiense, que en sus ratos libres se disfrazaba de oso polar. Volviendo al baile, nuestro protagonista trataba de seguir los pasos que ella hacía. El problema vino cuando la momia vio al elefantito:
    -¿Por qué no bailas?- preguntó.
    -Me niego a bailar algo así- él, cabezota como siempre, rechazaba aquella absurda idea.
    -¡Hazlo o moriremos aquí encerrados!- gritó desesperado Azul.
    -¡Ni de coña! ¡No!
    Los globitos dejaron de bailar para hacer que el elefantito se moviera, pero en un ataque de ira golpeó a Rosa con su trompa y desgraciadamente chocó contra una estalactita.
    -¡Noooooooooooo!- Azul comenzó a llorar poseído por la tristeza. Segundos después empezó a atacar al elefante a base de golpes. Hasta que se hartó; con la pluma de su trompa comenzó a hacerle cosquillas. El globo iba retrocediendo poco a poco por culpa de la risa.
    -¡Te tengo!- exclamó la momia. Cogió a Azul y lo metió en una jaula.
    -Perfecto. Ahora dame lo mío- exigió el elefantito.
    -Toma- le dio una bolsa de hojas mágicas y además un fajo de billetes. Después se dirigió a la salida de la cueva a vivir la vida loca.
    -¡En nombre de Los Globitos Ninjas, yo te maldigoooooo!- vociferó el globo atrapado, lleno de ira.

    FIN

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