Kevin Mancojo

Diario de a bordo

Entrenando

6 comentarios

Llevo varios días llevando acabo un reto que vi en algunos vídeos de Facebook, no esperéis ahora un challenge de esos chulos y para partirse el culo. Es más simple, bueno, no tanto. Su trabajo ha costado. Joder, cuantas vueltas le estoy dando…

Vale, ahora fuera de bromas, no sé si habéis visto los vídeos por Facebook de dueños que le ponen propinas en la cabeza a sus perros. Hay algunos que les ponen varios repartidos por la cabeza y el hocico. Puede sonar un poco cruel porque el autocontrol que necesita el animal es grande. Tener comida cerca y no tener permiso para comerla… pues cuesta.

Aquello me llamó la atención y pensé podría ser un nuevo reto para mí y mi perra. Por lo que hace dos días empezamos con el entrenamiento. No sé cuántas veces se le habrá caído de la cabeza (se movía para que cayera y pudiera comérselo), tampoco tengo idea de cuántas habrá terminado por comerse (con y sin mi permiso), ni sé la de veces que le habré mandado estarse quieta para que no moviera ni un músculo, pero el sudor de ambos (su baba más bien) ha tenido su fruto y al día siguiente, o sea ayer, ¡lo logramos! Llevo con una sonrisa de oreja a oreja desde que comprendió el ejercicio.

Hoy lo volví a repetir y es que hasta pude ponerle cuatro propinas repartidas en la cabeza. Yo sé que ella disfruta con esto, le parece un juego con el que pasarlo bien, pero para mí, aparte de eso, ha sido un reto que hemos superado y que nos ha entretenido mucho. Me siento orgulloso de ella porque a pesar de ser un labrador (es una raza muy inteligente), es puro nervio y no creí conseguirlo en tan poco tiempo. Aquellos que la conocen lo saben y apuesto a que cuando le enseñemos nuestro nuevo truquito les costará creérselo.

Ahora solo toca ser constantes, practicarlo de vez en cuando y seguir buscando retos nuevos. Así que la lección del día es que adoptéis un perro y le enseñéis autocontrol. Vale, esa no es exactamente la lección, pero casi. Ahora sí, aquí va: cuando algo os gusta u os llama la atención y queréis hacerlo, probadlo e insistid en ello. A veces se tardan días en lograrlo y otras se tardan años, pero al final conseguiréis que el perro tenga la cabeza llena de propinas.

Y ya sabéis, nunca dejéis de sonreír.

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6 pensamientos en “Entrenando

  1. Con persevererancia y tenacidad todo se consigue, pero que te voy a decir a ti que no sepas verdad amigo. 🙂

  2. Excelente consejo, lo tendré en cuenta cuando tengo esos días en que me pongo pesimista con mis metas. Un abrazo!!

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