Kevin Mancojo

Diario de a bordo

Un par de charlas muy familiares

2 comentarios

Estos días han sido de no parar y podría escribir sobre varias cosas la verdad, pero me voy a centrar en la más reciente: la charla que he dado a los de 1º de bachiller (ya vamos subiendo de años) del instituto en el que estudié. En realidad di otra también a los de 4º de la ESO del mismo centro hace un par de días, por lo que voy a tratar de concentrar el tema en estas dos charlas.

Para empezar, gracias a los profesores de mi antiguo instituto, algunos ya me ven más que cuando me daban clase. A mí sinceramente me agrada estar por allí porque veo caras que, cuando salí de allí, apenas tenían pelos en la cara y ahora tienen más barba que yo.

Me he dado cuenta que según voy dando charlas, voy pensando qué cosas de mi filosofía puede interesar más o menos, y cada vez logro condensarlo más para llegar al objetivo que generalmente quiero o que me piden los profesores. Estas dos charlas las traté de centrar en la adolescencia, en la capacidad de lograr superar los obstáculos y de ser capaces de ser feliz con uno mismo. Que en realidad es de lo que hablo siempre, pero en estas dos ocasiones he contado cosas que podían darles qué pensar a los chicos (una de ellas merece una entrada porque interesa bastante, pero eso ya para otro día).

Como siempre digo, con cada charla voy aprendiendo.

Lo que más me encanta son las caras de los chavales. Desde que un profesor me enseñó a mirar a todo el público, he descubierto muchas caras y gran parte de ellas de interés. ¿Recordáis la entrada de “La boca, la reguladora de la concentración“? Pues aquí pasa lo mismo, de vez en cuando veo rostros muy atentos y bocas muy abiertas, algunas por bostezos, pero en cuanto los cazo ya suelto una de mis chorradas para que se les quite el sueño, no es algo que me cueste mucho, ya sabéis lo payaso que soy.

Encima, después de las charlas he podido hablar con alguno de ellos; al ser de mi instituto, tengo trato con gran parte de los alumnos. Así pude saber sus opiniones. Y malas no son, aunque tal vez me estén haciendo la pelota… se creerán que yo los puedo aprobar, pobres insensatos…

Chicos, si leéis esto y algún día necesitáis ayuda, ya sabéis, os echaré una mano (va en serio).

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2 pensamientos en “Un par de charlas muy familiares

  1. Aclárame una cosa si puedes, por que cada vez que alguien nos alaba o alaba nuestro trabajo, tenemos dudas de que sean sinceros/as? Siempre nos queda ese resquemor de que nos este haciendo un cumplido por no desairar-nos. Saludos Kevin, buen fin de semana. 😉

    • Interesante pregunta. Esto viene más del que nos hace el cumplido que de nosotros (los que dudamos). Sé que no es en todos los casos, pero esto es lo de siempre: el miedo de “¿qué pensará si le digo que fue una porquería de charla?” Al menos eso creo yo. A mí sinceramente no me preocupa que me mientan, ya sabes que soy muy crítico conmigo mismo y trato de mejorar siempre, me digan que es una charla de sobresaliente o no.
      Por suerte tengo un comodín (una amiga) que uso cuando quiero saber todo lo malo de alguna idea o algún vídeo o lo que sea.
      Gracias, mi fin de semana se hará largo… ya os diré porqué otro día jajaja Disfruta de estos días 🙂

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