Kevin Mancojo

Diario de a bordo

Las mascotas

9 comentarios

Como ya dije en la entrada anterior, voy a tratar de publicar cada dos o tres días. Y aquí estoy, con ganas de escribir sobre algo que seguramente os vaya a gustar, las mascotas. Aunque también tenga su parte mala…

Esto viene a cuento de que operaron a mi perra hace unos días, tenía infección de útero. Nosotros nos dimos cuenta de que estaba muy apagada y que no comía nada, pero todos decían: “El verano”, por lo que no le dimos importancia hasta que vimos unas gotitas en el suelo que no eran para nada sangre… así que la llevamos al veterinario.

Nos dijo que hay muchos casos en los que los dueños no se dan cuenta y que al final el animal fallece, algo que casi sucede con la mía. Por suerte, todo ha salido bien y ya está en casa.20150710_154953

Esta no es mi primera perra, ya tuve otra hace unos años y hay algo a lo que todavía me cuesta acostumbrarme y es el vacío que causan cuando no están; cuando falleció la primera hubo una temporada en la que estuvimos sin perro y la segunda pasó casi dos días en el veterinario.

Hace mucho tiempo una persona me dijo que la mascota sigue siendo un animal. Al principio no entendí del todo lo que quería decir, hasta que me di cuenta de que la esencia de aquella frase era: “No le cojas demasiado cariño a tu mascota, ellos no duran lo que duramos los humanos y nosotros nos quedaremos para recordar su ausencia y el cariño que nos daban en su momento.”

Además muchas personas se desviven por su animal de compañía: les cepillan los dientes, los peinan todos los días, los lavan cada semana, les dan comida que no es la suya, etc. Todos conocemos el final de esas historias y eso sucede cuando no sabemos ponernos límites. Y es aquí donde la frase de antes puede cobrar mucho sentido. Para empezar, eso no es hacerle un favor al animal, es como tener un hijo y darle todo hecho, al final se vuelve inútil y muy cómodo. Tampoco veo lógico anteponer una mascota a una persona (aunque depende de la persona). Al final todo eso se vuelve en contra del dueño, de un modo u otro.

Yo le puse límites a las relaciones con mis perros porque así me lo enseñaron y porque siento que es lo adecuado. A veces puedo parecer frío, pero es que sé que hay cosas que no se pueden cambiar. Y esto es algo que intento llevar al terreno de las mascotas. He pasado muchas horas con mis perras, he jugado con ellas, hemos paseado y conocido personas y perros, hemos hecho locuras, hemos aprendido trucos. Pero sé que no van a durar los mismos años que yo. Asumir lo que vendrá con el tiempo me ha hecho pasar con más facilidad el momento tan trágico que resulta ser para otros.

Sé que no todos lo ven así, otros ni siquiera se creen capaces de verlo de ese modo, pero para mí ha sido la solución para estas situaciones y me ha sido de mucha ayuda. Asumir las leyes de la vida que no pueden ser cambiadas facilita las cosas.

A pesar de todo, tengo claro que seguiré teniendo perro, viva más o viva menos que yo, eso lo tengo clarísimo. Vale la pena, solo ellos saben hacerte reír sin tener intención de ello y son capaces de transmitirte miles de sentimientos solo con esos ojos tan llenos de vida, algo que a veces nos falta.

 

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9 pensamientos en “Las mascotas

  1. Aunque no dejemos de tenerles cariño, los animales no dejan de ser animales y deben de tener su sitio y nosotros el nuestro, y deben de saber donde están los limites.

  2. Tienes mucha razón en lo que has escrito, Kevin, y además es importante que se lea, porque es verdad que a veces las mascotas pasan a formar parte de nuestra vida de un modo tal como si fuesen nuestros bebés. Y así son, los perros,gatos, cualquier mascota, no dejará nunca de ser un bebé, por mucho que se hagan adultos. Y también es verdad que viven menos que los humanos, pero mucho menos, y no nos damos cuenta, pensamos que es un “animal de compañía”, como si fuesen a acompañarnos toda nuestra vida… Y no es cierto para nada. Las personas que queremos a los animales y darles cariño y protegerlos, tenemos que aprender a ponernos ciertos límites. Mi esposo lo hace, yo no, porque soy demasiado sensible quizás como para poner cotos a ciertas expresiones de cariño. Podría darte muchos detalles, pero no lo haré aquí para no ocupar una página… 😀 Mi esposo ama a los animales muchísimo, pero creo que él es como tú en el aspecto de no dejarse llevar demasiado por las emociones de los animalitos. Solo pondré un ejemplo: Hace como cinco días que una vecina recibió de una amiga un montón de lirios de su jardín, y esa vecina me ofreció para que los pusiera yo en mi jardín. Y estuve trabajando toda la mañana con ese calor. Los puse casi todos, aquí, alla… mis gatos, sobretodo Marley a mi lado y yo diciendole Marley sal de aquí, Marley no molestes, etc etc. Y luego me voy a internet a ver como cuidar bien de los lirios….. y HORROR!!! Me entero de que los lirios de día, los lirios tigre (las dos clases que yo planté) son Altamente Letales para los gatos. Es un veneno tan poderoso que simplemente con un poco de polen que les caiga sobre el pelo y lo laman,…. se puden morir. Y yo…….. comencé a sentir que estaba bajo shock, porque habían lirios por todos lados, Marley jugando, y Lirios en cubos con agua, esperando poderlos plantar… Comencé a sentir que Marley se iba, se moriría, porque había estado por allí.

    Bueno, no me extiendo más. Solo para decirte que yo sentía que un hijo mío se iba a morir, entiendes? Y por otro lado sacamos mi esposo y yo todos los lirios “as soon as possible”. Y Marley está bien, pero yo he pasado dos días que me sentía morir. Es muy duro sufrir por los animales, quizás debemos educarnos para filtrar cuando la balanza se comienza a poner en contra nuestra.

    Un fuerte Abrazo y voy a compartir este post tuyo.

    • Esa balanza de la que hablas es complicada de igualar para ciertas personas. Yo por suerte aprendí a buscar el equilibrio y no veo a mi perra como mi hija a pesar de pasar momentos de muchos mimos jajaja
      Me alegro de que al final el susto no fuera nada y Marley esté bien 😀
      Gracias por pasarte y un abrazo fuerte 🙂

  3. Reblogueó esto en El Cajón Desastre de Ninfapinfay comentado:
    Me cuesta, pero hay que madurar.

  4. Yo no puedo opinar desde la experiencia, porque todavía no se me ha muerto ninguna mascota.

    Tengo dos gatos y les quiero muchísimo, sé que son animales y hay que tratarlos como tal, hasta ahí estamos de acuerdo en lo que has escrito y que hay que tener claros los límites. Pero no puedo dejar de pensar que Nala, mi gata tricolor, ha estado presente en mis peores momentos y ha sido de gran ayuda, al igual que ha conseguido enseñar el amor por los animales -ella sola, yo no tuve que hacer nada, se los ganó por sí misma- que ahora profesan mi madre y mi novio. Mi gata consiguió cambiar a mi madre de una persona un poco fría y de mal humor a una mujer más relajada y comprensiva, y mi novio ha desarrollado un poco más su sensibilidad en general.

    Todo eso no hubiera pasado si Nala no hubiera sido considerada un miembro de la familia -que no un hijo, ni un bebé, sino un miembro animal- y por mucho que aquí se hable de mantener las distancias con las mascotas, yo no cambiaría eso por llorar menos -o no llorar- cuando mi gata se muera.

    Fallecerá un día, será inevitable, y lloraré, lloraré muchísimo, probablemente tendré dolor de corazón y mi ánimo estará de luto varios días por ella, porque la quiero y habrá sido una gran compañera; pero no por todo esto voy a evitar crear un vínculo fuerte. Es necesario llorar esto, llorar lo que es perder a tu mascota, te hace crecer como persona y saber querer mejor al siguiente que venga, mejor pero no menos.

    Perdón por la comparación que voy a hacer, pero me parece igual de absurdo que no querer demasiado a tu pareja/hermano/padre/madre/amigo y mantener las distancias porque un día se van a morir. Creo firmemente que igual que hay que disfrutar y reír las cosas también hay que sufrirlas y llorarlas, es parte de la vida y me parece que habla el miedo cuando queremos evitar esto.

    Sólo es una humilde opinión.

    • Me alegra ver que no todos opinan igual 🙂 Tuve este debate ya con una amiga y supongo que el problema está en que no me expresé del todo bien o que no encontré las palabras adecuadas o a saber… Sea como sea, la idea en sí es el ser capaces de afrontar situaciones así y buscar la mejor forma. En mi caso no vincular mi vida a la de nadie es una manera, lo que no significa que no pueda querer a alguien o algún animal, solo que si ese ser se marcha, yo no me derrumbaré (o esa es la intención) porque al fin y al cabo mi vida es mía y tengo que seguir siendo feliz por mí mismo y no por los demás.

      Esto posiblemente lo pueda relacionar con otra entrada que escribí sobre el amor propio (Un poco de amor propio) en la que hablo de esto también, pero de una manera más profunda y detallada.

      Gracias por pasarte y comentar incluso siendo una opinión diferente 😀

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