Kevin Mancojo

Diario de a bordo

Desde hace milenios, existía un tenedor de tan solo dos puntas…

7 comentarios

¿Recordáis “El creador de historias”? Para aquellos que no sepan de qué hablo, os invito a darle al enlace para informaros bien. Yo haré un breve resúmen de todas formas: la idea consistía en que yo debía iniciar una historia muy fantasiosa (cualquier cosa, por más subrealista que pareciera valdría). Solo tenía que escribir el inicio, algo simplón con lo que vosotros, los que estáis al otro lado, pudierais seguir la historia mediante comentarios. Cada comentario necesita tener relación con los anteriores, creando así algo único puesto que cada uno tiene su forma de escribir y su forma de imaginar.

No vale que una persona escriba dos comentarios seguidos y tampoco es interesante escribir una parrafada, quitaría un poco la gracia de la “sencillez”. Además, al final se hace un poco pesado si hay que leerse todo lo anterior.

Hoy quería retomar esta idea que tuve porque ahora somos más y me encantaría ver hasta dónde podemos llegar con algo así.

Esta vez no pondré límites de comentarios, pero sí que seré yo quien acabe la historia comentando yo cuando lo crea conveniente.

Ahora que está todo listo (o tonto), iniciaré la historia:

Desde hace milenios, existía un tenedor de tan solo dos puntas al que nadie quería por su extraña forma hasta que…

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7 pensamientos en “Desde hace milenios, existía un tenedor de tan solo dos puntas…

  1. Un joven que caminaba por un parque vio algo que sobresalía del suelo y que brillaba. Tal fue su curiosidad que decidió desenterrarlo y descubrir que era. Era un tenedor con tan solo dos puntas, algo oxidado y sucio. Al joven le pareció bonito y se lo llevó a casa. Lo lavó, lo limpió lo máximo que pudo y se lo llevó a su cuarto. Lo dejó en su escritorio y se puso a jugar con sus juguetes. De repente…

    Tenedor: Gracias por salvarme
    Joven: ¿Quién habla?
    Tenedor: Soy yo, el tenedor de dos puntas
    Joven: ¿Hablas?

    El asombro del niño le llevó a entablar una conversación con el tenedor. El tenedor le contaba que siempre lo despreciaron por ser diferente a los demás. Todos sus amigos tenían 4 puntas como él. Él no podía coger bien los alimentos, ni podía coger más de dos patatas fritas con sus puntitas. Siempre fue el marginado, hasta que un día sus dueños lo dejaron tirado en ese parque donde el joven le encontró. Este, conmovido por la historia de “puntitas” (así lo quiso llamar) decidió intentar ponerle otras dos puntas para que fuera igual que sus compañeros…

  2. Pero el niño no sabia que las puntas no podían pegarse con superglue… Así que lo único que consiguió fue acabar en el hospital con las manos pegadas como si de un católico en misa el domingo se tratara…

  3. … Después de aquel fatídico intento, decidió aceptar a su nuevo amigo tal como era (porque para qué engañarse, él mismo tampoco era perfecto). Así que, aprovechando su nueva amistad, decidió enseñarle alguno de sus lugares favoritos donde el niño pasaba sus tardes más inquietas (y alguna que otra más solitaria y de reflexión).
    El primero de lo lugares a los que llevó a su nuevo amigo fue….

  4. Decidió llevarlo a una vieja fábrica de acero abandonada que encontró hace unos días, ya que le pareció ver otros artefactos muy parecidos a su nuevo amigo, a los cuales habían abandonado junto a la fábrica, pero…por qué? Quizá estaban en el lugar adecuado para averiguar toda la historia del tenedor de dos puntas. De repente apareció….

  5. una colección iguales a ese tenedor , marcados con un signo, el joven corrió a su casa para investigar aquello y descubrió que este tipo de tenedores eran muy antiguos y pertenecían a la realeza, como su amigo estaba en malas condiciones no se apreciaba el signo de aquella familia ricachona, pero ¿quién era esa familia?..

  6. Estuvieron varios días investigando sobre quien podía ser esa familia, de donde provenía, y lo que no sabían, es que la descendencia de esa familia se encontraba más cerca de lo que imaginaban. Esa noche, estaban puntitas y el niño tranquilamente intentando indagar en el pasado de esa familia, cuando por alguna extraña manera, alguien tocó el timbre de la casa, era…

  7. …la abuela del niño que venía a cenar con la familia. Éste abrió la puerta recibiendo efusivamente a su abuela, y tras charlar un rato comenzaron a poner juntos la mesa para cenar. El niño cogió los cubiertos y las servilletas, mientras que la abuela colocaba los vasos y los platos que se encontraban en el estante más alto de la cocina. Cuando todo estaba colocado, la abuela, fijándose en una pequeña cucharilla preguntó: ¿y esa cucharilla? ¿es nueva? hacía mucho que no veía esos cubiertos…

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