Kevin Mancojo

Diario de a bordo


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Mi mayor reto, por ahora

Una vez más estoy intentando darle vida y prioridad al blog. Y sin duda alguna me encanta escribir, pero hay que dedicarle tiempo y, sobre todo, estar inspirado. O tal vez solo necesites encontrar una historia que contar. No estoy muy seguro.

Pero en este caso os contaré algo que ocurrió el 22 de septiembre de 2018. Una fecha que se ha convertido en otro posible punto de inflexión en mi vida, y os aseguro que de esos solo he tenido uno en mi vida y fue en 2013.

En esa fecha, que caía en un precioso y soleado sábado, hice unos 5 km a nado en el Mar Menor. A ver… será mejor que os cuente desde el principio…

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Para los que no lo sepáis, llevo nadando desde los 14 años. Tuve la suerte de que un profesor me cogió para entrenarme y aquello comenzó a convertirse en mi hobbie. Iba a entrenar dos veces a la semana durante una hora, pero ¡menudos 60 minutos más intensos!

Aun así siempre encontraba mi momento de creación. Es más, me inspiraba un montón mientras nadaba, era mi medio para imaginar cosas nuevas. Y en una de esas horas de entrenamiento… al señorito Mancojo no se le ocurrió otra locura que la de cruzar el Mar Menor a nado. Para entonces solo era una idea muy lejana y difusa. Era algo que no tenía claro, incluso mi intuición me decía que ese año no era el más adecuado para llevarlo a cabo. Por lo tanto, aquel reto terminó en el cementerio de las ideas.

Sin embargo, el 14 de diciembre del 2017 me dieron el premio al joven del año de la región de Murcia. Eso, unido a todo el impacto que he estado teniendo desde entonces sobre la gente, me hizo retomar aquella idea que tuve por aquel entonces. A parte de superarme a mí mismo, pretendo ayudar a los demás. Y admitámoslo, tras el premio, más gente comenzó a saber de mí. Además, ahora sí tenía los medios suficientes como para mover el tinglado y llevar a cabo la travesía (no os podéis ni imaginar la de personas que respaldaban este reto, les debo una muy grande a muchas personas, sobre todo a mi entrenador por el tiempo que me dedicó).

Me tiré todo el año nadando de manera suave, con calma, en la piscina. Hasta que llegó julio, ahí comenzó lo duro. En ese mes comencé a ir con mi entrenador a nadar a una de las zonas bañistas que tenemos por aquí. Íbamos temprano, sobre las 9 de la mañana y nos tirábamos unas dos horas nadando, tres veces por semana. Vamos, que nadie me quitaba unas 6 horas de entrenamiento.

Al principio todo era bonito, peces nadando por debajo de ti, cangrejos, caballitos de mar, medusas, el paisaje, el mar en calma… Se convirtió en una experiencia que nunca tuve y cuando algo es nuevo para mí, me siento fascinado como si fuera un niño pequeño al que le roban la nariz. Pero no todo es bueno. Por mucho que yo os muestre la parte bonita de las cosas, de la vida, también hay partes oscuras que me hunden y que debo superar como todo el mundo.

Nadar es uno de los deportes más aburridos y solitarios que puede haber. Quieras o no, al final la batalla se disputa entre el agua y tú, nadie más. Y a principios de agosto yo perdí aquella lucha. Esa monotonía y repetitividad de nadar y nadar y nadar… al final me consumió. Ni los diferentes entrenamientos que estuvimos llevando a cabo pudieron avivar la llama. Al fin y al cabo mi guerra era interna.

A nivel físico estaba más que preparado, pero a nivel mental… Llevaba muchísimo tiempo sin encontrarme en una situación como aquella. No saber cómo gestionarlo transformó algo bonito en angustia. El reto se convirtió en un compromiso y no en un objetivo a cumplir. Mi entrenador se comprometió y yo le di bombo a la idea entre la gente del pueblo. Aquello ya no tenía marcha atrás, tenía que hacerlo sí o sí, aunque me desesperara nadando sin ganas. Que rápido pueden tornarse los sueños en eternas pesadillas…

Y llegó el día en el que escribí el proyecto para presentarlo a protección civil para solicitar permisos y embarcaciones para apoyarme durante la travesía.

Punto por punto fui escribiendo los diferentes objetivos que había detrás de todo este reto. El más evidente: superarme a mí mismo. Pero a parte de todos los que podía haber a nivel personal como la autodisciplina y la constancia, también pensé en el impacto social que tendría. El hecho de pensar que mi locura podría animar y motivar a otras personas a cumplir sus sueños, o demostrarles que la discapacidad no era un impedimento, me devolvió las ganas de querer llevarlo a cabo. En realidad, cada objetivo que apunté se convirtió en la leña que necesitaba para que la llama volviera a arder, igual que el día en que tomé la decisión de llevar a cabo mi reto.

Ahora volvamos al principio, al punto en el que os dije que nadé unos 5 km: mi travesía comenzó en La Veneziola, La Manga. Y debía llegar al club de piragua de Santiago de la Ribera. Varias personas de protección civil iban conmigo, junto a jóvenes voluntarios que iban en piragua para guiarme. Además de algunos reporteros de la 7 Región de Murcia que vinieron a grabar mi salida.

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El comienzo fue extraño porque no sabía cómo se debía empezar algo así. Al final descubrí que solo era ponerme a nadar y seguir adelante.

A lo largo del camino debía parar cada hora más o menos para el avituallamiento (bebía algo de agua y me comía, o un plátano o una barrita de cereales). Y aunque al principio todo parecía aburrido y muy serio, poco a poco empecé a pasármelo mejor. El equipo que me acompañaba hacía que todo fuera más ameno. A veces me animaban mientras nadaba, otras estábamos de broma durante las paradas para comer y beber.

Y es que parecía que todo estaba hecho para mí; aquella mañana no hubo casi olas y las medusas (a las cuales les tengo asco) no se me cruzaron por delante en ningún momento.

Disfruté cada brazada que daba y analicé la idea de encontrarme en medio del agua. Ver a varios kilómetros el lugar de donde saliste y a otros tantos la meta, daba qué pensar. Y aun así mereció la pena nadar durante 4 horas y media para llegar a mi objetivo. Más aun cuando vi a unas 100 personas en la orilla recibiéndome, aplaudiéndome y gritando mi nombre.

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Aunque nadie se diera cuenta, mi cuerpo era una maldita bomba emocional. Tantas cosas pasaban por mi cabeza, que en cualquier momento podía explotar de la emoción.

El cumplir mi reto no era, en cierto modo, relevante. Lo fue el que mi madre, mis amigos, las caras conocidas y no tan conocidas estuvieran allí. Llevarme besos, abrazos y fotos de cada uno de ellos tuvo muchísimo más peso que mi travesía. Que estuvieran allí significaba que creían en mí, que me apoyaban en mis locuras, que les había hecho creer en algo. Tal vez hasta les devolviera las ganas de comerse el mundo a algunas de las personas que estuvieron presentes.

La experiencia, como dije, se volvió clave en mi vida por todos los altibajos que hubo a nivel emocional y por demostrarme que nunca estaré solo. Descubrí que podía ser un faro para los demás, que en cualquier reto puede haber percances y que a veces solo hay que tener paciencia para que las cosas se puedan llevar a cabo.

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Para los que os estéis preguntando si acabé agotado, la respuesta es no. Al menos no tanto como para volver a casa, ducharme e irme con mis amigos a comer y estar con ellos hasta media noche.

Y sí, sí volvería a repetir la travesía, no me lo pensaría dos veces. Aquella locura mereció la pena en todos los sentidos posibles.

Es curioso como una idea que nació hace unos 10 años se convirtió en mi mayor reto, por ahora.

#NuncaDejéisDeSonreír


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Película nº 3: “Ant-Man”

Señores y señoras… hoy vengo a hablar de una pedazo de película: “Ant-Man”. Ya os dije con anterioridad que apenas puedo ser objetivo con las películas de Marvel puesto que soy fan de todas ellas. Pero creo que con esta se han superado.

Os dejo la sinopsis para los que no sepáis de qué película hablo:

El estafador Scott Lang (Paul Rudd), con ayuda del traje de Ant-Man que tiene la capacidad de reducir su tamaño a las dimensiones de un insecto, debe mostrar su lado heróico que lleva dentro para ayudar al doctor Hank Pym (Michael Douglas), llevando a cabo un atraco y así proteger el mundo de una peligrosa amenaza.

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Todos estos meses anteriores le han dado mucha publicidad y le dieron mucha caña en diferentes sentidos. Yo ya iba con buenas expectativas, tampoco muy exageradas, pero las tenía. Y cuando salí de cine tenía la necesidad de contarles a otros lo chula que está.

En serio, de todas las películas de Marvel, creo que es la más completa. Para empezar, como cualquier película de esta casa, tiene acción, sin embargo, no es igual que en las demás donde vuelan por los aires, saltan tejados, disparan rayos raros… En esta, el hecho de jugar con el tamaño lo hace hasta divertido, pero sin perder la tensión que debe haber en las peleas. Que por cierto, yo iba algo asustado por los efectos especiales, veía complicada la idea de jugar con las dimensiones, pero fue un lujo disfrutar de las cosas a un tamaño más reducido o más grande, depende como se mire.

También tiene humor, eso últimamente no falta en Marvel, aunque en esta ocasión han aumentado bastante la dosis. Éramos pocos en la sala, pero hubo momentos en los que solo había carcajadas, creo que ni con nuestro irónico Tony Stark me he reído tanto.

Hasta hay un poco de drama en una situación determinada que lo exigía.

La trama para mí está bien construida, no la veo forzada y la veo muy coherente (he visto películas donde no había lógica ninguna, todo era puro guión). Encima hilan temas de “Los Vengadores” e “Hidra”.

Si es que en realidad no tengo queja ninguna, de verdad, para mí está entre las 5 primeras de Marvel. Yo por mi parte os la recomiendo y os tengo que decir que hay sorpresa al final, como siempre, de eso no falta.


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Película nº 2: “Los Vengadores 2: La Era de Ultrón”

Antes de irme de viaje me fui al cine y entre unas cosas y otras no me dio tiempo a comentar la película. Se trata de “Los Vengadores: La Era de Ultrón”. Imagino que todos la conoceréis, pero por si las moscas haré un (muy) breve resumen:

Un conjunto de superhéroes, formado por Thor, la Viuda Negra, Ojo de Halcón, Iron Man, Hulk y Capitán América, se unen para enfrentarse al enemigo, Ultrón, un programa que había permanecido en un estado latente hasta que Tony Stark (Iron Man) decidió ponerlo en marcha para lograr la paz. La idea sale mal y todos los héroes tienen que unirse para defender el planeta ante los terribles planes de Ultrón.

Dicho esto… soy fan de Marvel, así que me va a ser prácticamente imposible decir algo malo sobre la película. Solo tuve una pega y es que hubo momentos en los que los efectos especiales parecían como superar el límite de las capacidades que tenían para diseñarlos, es decir, se notaba bastante cuando dejaba de ser real. Aunque eso solo ocurre en un par de escenas.

La película es entretenida porque tiene siempre sus toques graciosos: la ironía de Iron Man (que chiste más fácil), el pique que tienen algunos personajes entre sí, incluso Capitán América, que es el líder del equipo, suelta alguna tontería. Y en esta ocasión incluso han metido un poquito de romance entre la Viuda Negra y Bruce Banner (Hulk).

También tengo que mencionar que en esta segunda entrega se conoce un poquito más la vida de algunos de los personajes gracias a los poderes de la Bruja Escarlata, cosa que en la primera no sucedía y creo que ni siquiera nos interesaba. Pero cuando uno empieza a crear lazos con algunas de sus sagas favoritas, esta parte crea como un vínculo más fuerte todavía.

Las peleas, las luchas y las batallas son bestiales, generalmente merecen ser vistas dos veces porque uno acaba perdiéndose algunos detalles, aunque en realidad eso suele pasar en muchas otras. Pero lo que más me agrada es que suelen pasar de un héroe a otro sin parar la cámara para demostrar los distintos tipos de poderes o habilidades que tienen y las combinaciones que son capaces de hacer. No sé si es algo nuevo o ya está más que visto, pero lo descubrí ya en la primera de “Los Vengadores” y me gustó mucho.

Algo que me han comentado otras personas es que al parecer el cómic y la película tienen sus diferencias, ¿pero desde cuándo eso no es así? Además, han conseguido hilar las películas de tal manera que el día de mañana tengamos que verlas todas para comprender bien la historia. Eso para mí ya fue una locura al darme cuenta de ello.

Siento no haber podido ser muy objetivo con esta película, pero es que Marvel… Desde bien pequeñito me gustaban estos héroes.