Kevin Mancojo

Diario de a bordo


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Una de mis manías

Llevo tiempo sin contar algo mío. A ver, sí, el blog va de mi vida, entre otras cosas, pero me refiero a algo sobre mi físico. Y hoy os voy a contar una de mis manías.

Desde hace ya muchos años que no me gusta llevar gafas de sol a pesar de vivir en una zona muy calurosa. El motivo es curioso o al menos para mí lo es; cuando me las ponía me daba cuenta de que la gente me miraba más a pesar de tratar de buscar el contacto visual. Pero lógicamente no podía haberlo, pues las gafas de sol, al ser oscuras, impedían verme los ojos.

Fue entonces cuando descubrí la diferencia entre llevarlas puestas y no. En el primer caso, por más que quisiera, no podía evitar las miradas, que en realidad me daban igual (hasta cierto punto), pero prefería, y todavía prefiero, tenerlo un poco más controlado y no ver a la gente mirando con ese descaro suyo. Y en el segundo caso yo podía devolver las miradas, “decidiendo” quién me miraba descaradamente y quién no; la mayoría de las personas que se fija en mí aparta la vista cuando yo me doy cuenta, pero esto no puede pasar si no me ven los ojos (lo que sucede cuando llevo gafas de sol).

Por lo tanto decidí no llevarlas, que en realidad me las ponía por poner, el sol nunca ha sido mi enemigo, pero al final todo esto se convirtió en una manía que dudo que vaya a cambiar, me gustan las diferentes miradas que uno se puede encontrar.

Feliz viernes, gente. Y ya sabéis, nunca dejéis de sonreír.