Kevin Mancojo

Diario de a bordo


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La luz

Nunca dejes morir la luz con la que un día llegaste al mundo. Sin ella sólo seríamos una carcasa colorida por fuera, y un agujero negro por dentro que absorbe y arrastra todo aquello que le rodea a un mundo vacío y desolado. Y no, no vinimos aquí para apagar la luz que trajimos con nosotros, más bien para radiarla a aquellos que la perdieron por el camino, mientras que la nuestra incendia mundos enteros con la intención de vencer algún día a la oscuridad.


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Polos opuestos

Hace tiempo que creo en el ying y el yang, en la luz y en la oscuridad, en el blanco y negro, en esos polos opuestos que existen por la existencia del otro. ¿Y qué es el equilibrio sino dos fuerzas opuestas que se contrarrestan? Que donde se ahoga el llanto, vive la sonrisa. Y donde muere la ira, nace la calma. Sin ellos vivimos en un limbo inconexo tan inerte que preferiríamos arder en el infierno.

Nadie nos enseñó a vivir en consonancia con nuestras emociones, es más, nos aterra sentir. Somos un cristal resquebrajado por aquello que sentimos, donde un soplo de viento es capaz de destrozarnos el alma. Y sufrimos la ceguera del que no ve al ver. Sin darnos cuenta de que las hojas de los árboles siempre caen dibujando la misma figura, igual que la vida gira en equilibrio una y otra vez…


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Almas valientes

A veces las almas más perdidas son las más valientes. Ellas, en su propio caos, tienen su orden para que no se derrumben los pilares que sostienen la vida. En ocasiones están escondidas tras sonrisas que ocultan el dolor y no vemos el monstruo que las devora por dentro. Cobardía sería dejarse vencer, pero luchan cada segundo por no caer en sus fauces. Mientras que nosotros doblegamos su espíritu ignorando su batalla. Almas que se enfrentan a dos mundos a la vez, a pesar de poder abandonarlos. Y es que su guerra es muda para los demás, pero un estruendo para ellas. Ruidos y voces constantes, dudas que alarman a cada instante por cada acto que quieren ejercer. Y aun así siguen caminando errantes por el sendero que les tocó recorrer. Almas valientes que no cesan en su búsqueda de la felicidad. Almas valientes que solo quieren tranquilidad.


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Observar

No es cuestión de ver, es cosa de observar.

Que dónde unos ven desaparecer el sol, yo veo una inmensa paleta de colores que me sabe enamorar como lo hacen los juguetes que vuelven loco a un niño durante horas o como esos dos enamorados que no necesitan palabras para demostrar su amor, igual que ese perro que movería la cola sin parar por su dueño. Y yo, al igual que ellos, no necesito más que aquello que me hace sentir y que me vuelve a enamorar porque, por poco que queramos ver, cada día tiene y tendrá su propia paleta de colores, solo hace falta observar.


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El arte de los mil rostros

Lo llaman el arte de los mil rostros, donde cuerpo, mente y alma dejan de ser tuyos para sufrir una metamorfosis, cuyo resultado será una constante interrogante. Tal vez te conviertas en aquello que tanto amabas ser algún día para dejar atrás lo que nunca te podía llenar. O quizá te transformes en ese ser que tanto odias y que jamás pensarías que pudiera formar parte de ti. Pero la clave está en aquella fusión donde tú y el nuevo ser se funden para ser uno solo, para dejar atrás tu vida y asumir una nueva, para desnudar tu alma ante el mundo sin que se percaten de ello…

Lo llaman el arte de los mil rostros porque no saben que hay una sola persona tras la máscara.

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El reflejo del alma

Dicen que los ojos son el reflejo del alma y ¿qué hay más puro que una mirada real y sincera? Que por muchas corazas que te pongas, solo se necesita saber llegar a aquello que viene de lo más profundo del ser. Y que por más vendas que te pongas en los ojos, seguirás llorando por dentro como cualquier ser humano.

No hay piedad en el dolor que podemos llegar a sentir, pero tampoco hay fin en el amor que nos puede dar esa mirada tan profunda que desnuda su alma ante nosotros.

Son tantos los ojos que nos hablan que al final, sin darnos cuenta, ni los escuchamos.


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He vivido innumerables historias

He viajado a mundos mágicos, he cruzado dimensiones nuevas, recorrí tierras desconocidas, viví varias guerras; algunas llenas de magia y otras históricamente registradas. Conocí dragones y conviví con razas cuyos nombres no sabría pronunciar. Me han querido matar en incontables ocasiones y he salido victorioso en otras tantas. Pisé el Himalaya y aprendí lo que era meditar junto al frío. He tenido tantos hogares y tantas familias… y a la vez he acabado perdido y sólo. Salvé vidas tantas veces que no recuerdo ni cuál fue la primera vez. Me enamoré y desenamoré un millón de veces. Me presenté ante grandes reyes y serví como un gran guerrero. Resolví asesinatos y descubrí tesoros. Luché con mis propios puños, atravesé cuerpos con mi espada y encañoné armas. He sido un niño y un anciano. He perdido a muchas personas, pero conocí a muchas más. Hice el amor en lugares que ni recuerdo y con personas que nunca olvidaré. Incluso me pagaron por ello en algunas ocasiones. Fui una rata que leía, un niño con asperger, una ladrona de libros, un unicornio y un psicoanalista. Conocí osos que hablaban. He vivido diferentes futuros. Hablé con brujas. Volé en globo. Me volví invisible varias veces. Enfrentré demonios.

He vivido innumerables historias y seguiré viviendo muchas más hasta que me arrebaten la capacidad de leer.