Kevin Mancojo

Diario de a bordo


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Fundación RafaPuede

Tengo pendiente varias entradas, así que hoy vamos a ver si nos ponemos con una de ellas.

Supongo que recordáis el viaje a Madrid que hice a finales de septiembre, principios de octubre. Imagino que también os acordáis de esa entrada en la que os suelto de una manera sutil que el viaje estaba pagado por la fundación de RafaPuede (“Semana y media en Madrid”), bien, pues hoy toca hablar de esa fundación.

El fundador, Rafa, es un padre cuyo hijo tiene síndrome de Moebius, una enfermedad en la que dos importantes nervios craneales no están totalmente desarrollados, lo que provoca parálisis facial y falta de movimiento en los ojos. Además en su caso hubo otras complicaciones además de las ya mencionadas.

Y últimamente muchos padres con hijos discapacitados se han puesto en movimiento para que el día de mañana ellos puedan ser totalmente independientes, creando asociaciones, fundaciones, organizaciones y todo tipo de cosas para avanzar en la tecnología y buscar facilidades. Rafa no fue diferente, quería y quiere ayudar tanto a su hijo como a los de muchos otros investigando y trasteando todas esas cosas que, pueden parecer futuristas, pero que realmente están al alcance de muchos. Hablo de impresoras 3D y otros objetos como un brazalete que reconoce los movimientos musculares que según como esté programado hará una cosa u otra (yo ya lo probé y mola mucho).

La fundación es recién, no llega al año, pero ya tiene voluntarios de todo tipo y se han impartido talleres muy divertidos e interesantes para los niños (con y sin discapacidad, una bonita y curiosa mezcla). Yo he estado en algunos y la verdad es que uno disfruta viendo como los chiquillos esperan frente a la impresora 3D hasta que se hace su llavero.

Además queremos ver si damos el siguiente paso y hacemos algo verdaderamente serio, una mano o un brazo (ya iremos viendo). Encima a mí me toca recopilar toda la información de lo que hice en el taller de Madrid y ver si hacemos un bipedestador. Por mi parte sería un lujazo y un orgullo poder replicar lo que hicimos en la capital, significaría muchas cosas para mí.

A Rafa lo conocí cuando di mis primeros pasos en mi nueva etapa de la vida. Fue una de las primeras personas que se cruzó en mi camino después de una mala época y a partir de ahí todo fue cuesta arriba y mejorando. Gracias a él conocí a otra persona con la que todavía tengo algo pendiente, por él muchos otros han oído hablar de mí y por él y por la fundación pude ir a Madrid, conocer gente y vivir una experiencia alucinante que encima me hizo sentir muy orgulloso de poder hacer algo que iba a ayudar a una persona con discapacidad.

Me toca a mí servir de ayuda para Rafa y mostraros algo que para mí, actualmente, es muy importante: Fundación RafaPuede

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Vídeo: “Una canción, una mano y una chapa – Parte 2”

Después de hacer varias tareas tocaba ponerme con el blog. Hoy os traigo la segunda parte de la anterior entrada (Vídeo: “Un viaje, un taller y nuevas caras – Parte 1”).

Quería centrarme en contaros la experiencia que tuve y creo que hoy hablaré por todos los que participamos y formamos parte de aquellos proyectos.

Para empezar, el hecho de que cada uno viniera de distintas ramas, distintos lugares y con distintas edades lo hacía todo más interesante porque nos hacíamos preguntas los unos a los otros. A partir de ahí empezábamos a contar nuestras historias y terminamos por crear un vínculo que hoy día todavía sigue vivo. Algunos habían viajado al otro lado del charco (yo moría de envidia cuando escuchaba sus anécdotas) y otros habían hecho unos muebles que si por mí fuera decoraba mi casa con ellos.

Algo que creo que todos teníamos en común era la curiosidad y las ganas de aprender, otro factor que lo hizo todo más sencillo. Aprendí con cada uno de ellos un montonazo de cosas y supongo que también ocurrió al revés. Cada uno aportaba su granito de arena hasta crear una playa.

Por fin salí de mi zona de confort, el objetivo de ver caras nuevas al fin se cumplió. Necesitaba un pequeño reseteo y ahí estaba, llegó cuando comenzamos el taller. Ahora tocaba conocer gente nueva que podía ser totalmente distinta a lo que yo había conocido hasta el momento, tocaba oír opiniones distintas, pensamientos diferentes que no tenían que ir acordes a los míos. Y a pesar de poder tener distintos puntos de vista seguíamos haciendo el tonto y pasándolo bien como niños mientras montábamos los proyectos.

Hablando de los proyectos, ese punto también fue importante, muy importante. Uno de nosotros dijo algo muy interesante, pero… ¿sabéis qué? Eso os lo cuento para la próxima entrada del viaje a Madrid. Por el momento os dejo con el segundo vídeo:


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Vídeo: “Un viaje, un taller y caras nuevas – Parte 1”

Ya os conté hace casi un mes que me iría a Madrid una semana y unos días para formar parte de un taller de tecnología e investigación. Hoy os vengo a contar aquella historia.

Como muchos sabéis, me encanta viajar y la parte del tren fue entretenida, tanto, que al final hablé con la camarera que había en la cafetería y le mostré algunas de mis habilidades (no penséis mal, pervertidos). Veía que me manejaba a la perfección con la cámara y con todo en general así que le terminé por enseñar que también podía dibujar, entre muchas otras cosas.

Sin embargo aquello solo fue el principio; al día siguiente al llegar a Madrid empezó lo que todavía me tenía nervioso: guiarme con tantas líneas de cercanías y metro. Pero como suelo decir, soy manco, no inútil, por lo que terminé por convertirme en un tío que parecía vivir en la capital, sobre todo al final de la semana. Me empecé a mirar desde fuera y me di cuenta que estaba más pendiente del móvil en los trayectos de tren, que andaba más rápido cuando veía el cartel en el que ponía un simple uno (el tiempo que quedaba para que llegara el cercanías), etc.

Y aun por encima de todo, lo mejor vino con el taller. En un principio yo llegaba allí solo, sin conocer a nadie y sin conocer el lugar (motivo por el que fui con varias horas de antelación, quería conocer un poco aquella zona). Y como es lógico, el primer día allí fue un poco como toma de contacto.

Las 4 horas que estuvimos aquella primera tarde fueron la leche. Todos cogimos confianza rápidamente y empezamos a hablar los unos con los otros. Yo empecé a hacer mis bromas, tanto las malas como las de mancos  (que son igual de malas, pero bueno). Empezamos a conocernos poco a poco: muchos venían de fuera como yo, cada uno estudiaba una cosa (había algunos arquitectos, 3 carpinteros, diseño gráfico, etc.) y había diferentes edades.

Comenzamos a organizar todo para empezar cuanto antes con los proyectos (construir una bipedestador, una silla postural y una silla de ruedas) y nos dividimos en grupos. Los que íbamos por la mañana la verdad es que éramos unos payasetes, nos lo pasábamos bien mientras intentábamos avanzar en los proyectos (aunque parecía que no, siempre hacíamos algo la verdad), todo eran risas y bromas de uno y de otro.

Después del primer día yo me llevaba la cámara y de vez en cuando me veía a alguien con ella grabando, algo que me encanta porque cuando reviso los vídeos me cruzo con situaciones muy raras o divertidas y me empiezo a reír yo solo en mi casa. Además, así no podéis decir que nunca salgo en los vídeos.

Como ya habéis leído en el título, hay vídeo en esta entrada y solo es la primera parte por lo que me reservo algunas palabras para poder comentar en la próxima publicación. Lo mejor será que me calle ya y os deje disfrutar del vídeo:


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Semana y media en Madrid

En la última frase de lunes os comenté por encima algo de un taller… Bien, pues eso, rellené la solicitud y me aceptaron. Es de tecnología e investigación, será en Madrid y durará más o menos una semana y unos pocos días. Por suerte, la fundación en la que estoy metido me paga el viaje (sigo teniendo pendiente esa entrada para hablaros de ella).

Siempre fui a la capital en plan guiri, observando todo: las calles, los edificios, los monumentos, etc. Soy de esos que visita otro lugar y se emboba cada dos por tres, como si nunca jamás hubiera salido de mi pueblo y todo lo demás resultara algo futurista. Supongo que es lo que hacemos los que adoramos viajar, valorar cada detalle.

Pero en esta ocasión no voy en ese plan, esta vez toca fijarme a un horario y crear una pequeña rutina. Es algo que quería. Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que necesito eso que llamo reseteo y empezar de cero. Esto podría ser una primera toma de contacto para mí y ver cómo me desenvuelvo en un lugar diferente. Siendo Madrid dudo que tenga problemas, ya la he visitado bastante. Sin embargo tengo una pega, no me aclaro a la perfección con el metro y el cercanías. Un punto más a favor para ir y terminar de comprender todas esas líneas y números que se mezclan como ecuaciones.

Estoy ansioso y he de admitir que también un poquito nervioso, pero es más por el hecho de ser una novedad y ser lo que buscaba, esa inquietud que se tiene cuando sabes que están a punto de comprarte ese juguete que tanto te gusta. Eso sí, a los pocos días ya se desvanece y estás más tranquilo.

Siempre os digo que tenéis que hacer lo que os guste, que debéis salir de la zona de confort, probar cosas nuevas, cometer alguna que otra locura (con cuidado), conocer lugares y personas diferentes, abriros al mundo… Y si yo os lo digo, tendré que cumplirlo yo también, ¿no? Pues allá voy, a por otra aventura más de las mías, aunque esta sea con diferencia la más diferente de todas.

PD: Espero poder traeros vídeos para compartir un poquito esa experiencia nueva con vosotros.

https://i0.wp.com/www.applelianos.com/wp-content/uploads/2015/08/Madrid-City-at-Night.jpg


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Vídeo: “Un día en Aqualandia”

Debería publicar otras entradas que tengo atrasadas, pero me hace ilusión hablaros sobre este vídeo. Se podría decir que es la segunda parte de la entrada que publiqué hace más de un año, “La pierna acuática“.

En esa entrada os hablo del par de (inserte aquí su opción) que tuve y acabar andando con mi pata acuática por todo Aqualandia. En esta ocasión os contaré que no tuve reparo en cambiarme de una pierna a otra, no me lo pensé dos veces como el año pasado, aprendí la lección y disfruté un montón.

Esta vez, al igual que la anterior, todos centraban sus ojos en mí llenos de curiosidad hasta que se dieron cuenta que era un payasete y hacía las mismas bromas y otras nuevas sobre la pierna. De nuevo la experiencia fue alucinante y a pesar de las primeras miradas de asombro, vale la pena porque al final con una sonrisa y mucha alegría llegas muy lejos, tanto que al final acabé haciéndome amigo de un socorrista. Hasta dos de ellos se “pelearon” por tirarse conmigo en una de las atracciones (al final nos tiramos los tres).

No dejé que el miedo me comiera como la primera vez, al revés, me lo desayuné y disfruté de verdad. Como ya he dicho otras veces, tenemos que afrontar esos miedos, esas situaciones que no nos atrevemos a superar o que nos dan pánico porque cuando sobrepasamos esa fina línea del “¿Lo hago o no lo hago?” y lo hacemos, terminamos por decir “Lo volvería a hacer”·

Tengo que admitir que esta vez tenía que tener unas pintas más raras que el año pasado; la pata acuática no está hecha con mucho detalle y terminé por perder la parte de abajo del pie. Al final resulté ser un pirata pata palo, ¡LITERALMENTE!

Creo que ya es hora de dejaros con el vídeo. Siento no salir prácticamente nada, cosas de ser el que graba la mayoría de los planos. Además no nos permitieron grabar con la Gopro tirándonos de las atracciones, de habernos dejado hubiera tenido más material. Aun así se agradece que os paséis a verlo y si os gusta, pues lo compartís, le dais a me gusta (la manita debajo del vídeo) y ya si eso os suscribís.


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Vídeo: “Torneo voley playa Mil Palmeras 2015”

Este vídeo tiene ya unas semanitas, pero no quiero cansaros subiendo tantos, hay épocas en las que subo uno detrás de otro y el blog está para más cosas.

Aquel día había un torneo de voleybol y a mí me invitaron. Aproveché la oportunidad, sobre todo porque quise cambiar el estilo; traté de tener visión espacial, preveer algunos planos (el principio y el final del vídeo) y otros detalles que no había hecho con anterioridad.

Para mí es uno de mis favoritos. Supongo que el haber descubierto a otros youtubers con muchos años de experiencia (Caisey Neistat sobre todo, un youtuber americano que hace vlogs diarios) me ha servido para este, motivo por el cual quise experimentar un poquito y modificar ideas.

Ahora que he adquirido otro estilo trataré de usarlo, pero tampoco quiero perder el anterior por lo que posiblemente termine por mezclar o en algunas ocasiones me centraré en uno u en otro, según interese o apetezca.

En lo que al tema del vídeo respecta, aunque no os guste el voleybol posiblemente os entretenga y tal vez hasta os sepa a poco. Fuimos muy temprano por lo que pudimos ver salir el sol detrás del mar, algo de lo que me enamoré. Mis amigos tuvieron que montar las redes y yo acabé metiéndome al mar, grabé partidos con unas buenas jugadas y otros… bueno, al menos se lo pasaron bien. Tranquilos, las tonterías tampoco faltan, sobre todo las de fastidiar a un amigo mientras duerme (que mala gente somos).

Creo que ya es hora de dejaros ver el vídeo. Si podéis dejar en los comentarios si os gusta el estilo o no, o si preferís otra cosa o lo que sea, os lo agradecería muchísimo. Ya me diréis:


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Vídeo: “Una mañana de kayak”

Desde hace un año aproximadamente me di cuenta de que las miradas de los demás no debían cohibirme para hacer lo que quisiera, además de la pesadez que a veces conlleva depender de mi pata chula (los que me conocéis ya sabéis que es así como llamo a mi pierna ortopédica).

Fuimos al Aqualandia de Benidorm y en un principio yo no iba a hacer nada, pero al final me convencieron y fue una verdadera pasada, de mis mejores recuerdos. Menos mal que no soy tan terco para todo porque ese día ahora forma parte de algunas de mis charlas. Sobre esto ya escribí en su momento (La pierna acuática), pero solo lo quería recordar para ver como aquello cambió bastantes cosas para mí, lo más reciente es que alquilamos unos kayaks un par de amigos míos y yo y disfrutamos de una mañana que hasta se llegó a hacer corta.

Yo ya aprendí con lo de Aqualandia por lo que en esta ocasión iba preparado, esta vez no iba con la idea de mirar, esta vez iba a disfrutar como un crío pequeño y para demostraros eso, os dejaré el vídeo que hice (todo lo de antes solo para llegar a esto… que poco me lo curro).