Kevin Mancojo

Diario de a bordo


2 comentarios

Vídeo: “Una canción, una mano y una chapa – Parte 2”

Después de hacer varias tareas tocaba ponerme con el blog. Hoy os traigo la segunda parte de la anterior entrada (Vídeo: “Un viaje, un taller y nuevas caras – Parte 1”).

Quería centrarme en contaros la experiencia que tuve y creo que hoy hablaré por todos los que participamos y formamos parte de aquellos proyectos.

Para empezar, el hecho de que cada uno viniera de distintas ramas, distintos lugares y con distintas edades lo hacía todo más interesante porque nos hacíamos preguntas los unos a los otros. A partir de ahí empezábamos a contar nuestras historias y terminamos por crear un vínculo que hoy día todavía sigue vivo. Algunos habían viajado al otro lado del charco (yo moría de envidia cuando escuchaba sus anécdotas) y otros habían hecho unos muebles que si por mí fuera decoraba mi casa con ellos.

Algo que creo que todos teníamos en común era la curiosidad y las ganas de aprender, otro factor que lo hizo todo más sencillo. Aprendí con cada uno de ellos un montonazo de cosas y supongo que también ocurrió al revés. Cada uno aportaba su granito de arena hasta crear una playa.

Por fin salí de mi zona de confort, el objetivo de ver caras nuevas al fin se cumplió. Necesitaba un pequeño reseteo y ahí estaba, llegó cuando comenzamos el taller. Ahora tocaba conocer gente nueva que podía ser totalmente distinta a lo que yo había conocido hasta el momento, tocaba oír opiniones distintas, pensamientos diferentes que no tenían que ir acordes a los míos. Y a pesar de poder tener distintos puntos de vista seguíamos haciendo el tonto y pasándolo bien como niños mientras montábamos los proyectos.

Hablando de los proyectos, ese punto también fue importante, muy importante. Uno de nosotros dijo algo muy interesante, pero… ¿sabéis qué? Eso os lo cuento para la próxima entrada del viaje a Madrid. Por el momento os dejo con el segundo vídeo:


Deja un comentario

Vídeo: “Un viaje, un taller y caras nuevas – Parte 1”

Ya os conté hace casi un mes que me iría a Madrid una semana y unos días para formar parte de un taller de tecnología e investigación. Hoy os vengo a contar aquella historia.

Como muchos sabéis, me encanta viajar y la parte del tren fue entretenida, tanto, que al final hablé con la camarera que había en la cafetería y le mostré algunas de mis habilidades (no penséis mal, pervertidos). Veía que me manejaba a la perfección con la cámara y con todo en general así que le terminé por enseñar que también podía dibujar, entre muchas otras cosas.

Sin embargo aquello solo fue el principio; al día siguiente al llegar a Madrid empezó lo que todavía me tenía nervioso: guiarme con tantas líneas de cercanías y metro. Pero como suelo decir, soy manco, no inútil, por lo que terminé por convertirme en un tío que parecía vivir en la capital, sobre todo al final de la semana. Me empecé a mirar desde fuera y me di cuenta que estaba más pendiente del móvil en los trayectos de tren, que andaba más rápido cuando veía el cartel en el que ponía un simple uno (el tiempo que quedaba para que llegara el cercanías), etc.

Y aun por encima de todo, lo mejor vino con el taller. En un principio yo llegaba allí solo, sin conocer a nadie y sin conocer el lugar (motivo por el que fui con varias horas de antelación, quería conocer un poco aquella zona). Y como es lógico, el primer día allí fue un poco como toma de contacto.

Las 4 horas que estuvimos aquella primera tarde fueron la leche. Todos cogimos confianza rápidamente y empezamos a hablar los unos con los otros. Yo empecé a hacer mis bromas, tanto las malas como las de mancos  (que son igual de malas, pero bueno). Empezamos a conocernos poco a poco: muchos venían de fuera como yo, cada uno estudiaba una cosa (había algunos arquitectos, 3 carpinteros, diseño gráfico, etc.) y había diferentes edades.

Comenzamos a organizar todo para empezar cuanto antes con los proyectos (construir una bipedestador, una silla postural y una silla de ruedas) y nos dividimos en grupos. Los que íbamos por la mañana la verdad es que éramos unos payasetes, nos lo pasábamos bien mientras intentábamos avanzar en los proyectos (aunque parecía que no, siempre hacíamos algo la verdad), todo eran risas y bromas de uno y de otro.

Después del primer día yo me llevaba la cámara y de vez en cuando me veía a alguien con ella grabando, algo que me encanta porque cuando reviso los vídeos me cruzo con situaciones muy raras o divertidas y me empiezo a reír yo solo en mi casa. Además, así no podéis decir que nunca salgo en los vídeos.

Como ya habéis leído en el título, hay vídeo en esta entrada y solo es la primera parte por lo que me reservo algunas palabras para poder comentar en la próxima publicación. Lo mejor será que me calle ya y os deje disfrutar del vídeo:


Deja un comentario

Semana y media en Madrid

En la última frase de lunes os comenté por encima algo de un taller… Bien, pues eso, rellené la solicitud y me aceptaron. Es de tecnología e investigación, será en Madrid y durará más o menos una semana y unos pocos días. Por suerte, la fundación en la que estoy metido me paga el viaje (sigo teniendo pendiente esa entrada para hablaros de ella).

Siempre fui a la capital en plan guiri, observando todo: las calles, los edificios, los monumentos, etc. Soy de esos que visita otro lugar y se emboba cada dos por tres, como si nunca jamás hubiera salido de mi pueblo y todo lo demás resultara algo futurista. Supongo que es lo que hacemos los que adoramos viajar, valorar cada detalle.

Pero en esta ocasión no voy en ese plan, esta vez toca fijarme a un horario y crear una pequeña rutina. Es algo que quería. Los que me seguís desde hace tiempo sabéis que necesito eso que llamo reseteo y empezar de cero. Esto podría ser una primera toma de contacto para mí y ver cómo me desenvuelvo en un lugar diferente. Siendo Madrid dudo que tenga problemas, ya la he visitado bastante. Sin embargo tengo una pega, no me aclaro a la perfección con el metro y el cercanías. Un punto más a favor para ir y terminar de comprender todas esas líneas y números que se mezclan como ecuaciones.

Estoy ansioso y he de admitir que también un poquito nervioso, pero es más por el hecho de ser una novedad y ser lo que buscaba, esa inquietud que se tiene cuando sabes que están a punto de comprarte ese juguete que tanto te gusta. Eso sí, a los pocos días ya se desvanece y estás más tranquilo.

Siempre os digo que tenéis que hacer lo que os guste, que debéis salir de la zona de confort, probar cosas nuevas, cometer alguna que otra locura (con cuidado), conocer lugares y personas diferentes, abriros al mundo… Y si yo os lo digo, tendré que cumplirlo yo también, ¿no? Pues allá voy, a por otra aventura más de las mías, aunque esta sea con diferencia la más diferente de todas.

PD: Espero poder traeros vídeos para compartir un poquito esa experiencia nueva con vosotros.

https://i0.wp.com/www.applelianos.com/wp-content/uploads/2015/08/Madrid-City-at-Night.jpg


2 comentarios

Vídeo: “Tributo a Tina Turner y una rara obsesión con los barriles”

Traigo un vídeo que no subí antes por no hincharos a vídeos (y todavía queda otro que ya subiré). Sé que estas últimas semanas se están basando en lo mismo y quiero ver si cambio eso y vuelvo a lo de antes. Cosas del verano, lo siento mucho.

Tengo ideas para escribir, pero no el tiempo. Aunque ahora parece que todo vuelve a estar un poco más tranquilo, así que aprovecharé.

Volviendo al vídeo que traigo, va de una persona que conocí hace unas semanas por aquello de la tele (“Mi primer casting”) y que por suerte me dio la oportunidad de ir a un concierto suyo (sí, es cantante). Tuve la suerte de ver como se organiza todo antes de un concierto, puedo decir que he estado en un camerino (aunque no sea de lujo) y conocí gente muy, pero que muy interesante y llena de arte. Aquella tarde-noche la pasé muy bien y hubiera estado mucho mejor si hubiera sido menos agotador aquel día (fue de esos en los que no pisas tu casa en muchas horas) y si estuviera acostumbrado a salir de marcha hasta tan tarde (llevo mucho sin salir de esa forma). Pero no cambiaría nada de aquello, pude grabar, conocer gente, reír y disfrutar de la música. Y como valen más las imágenes que las palabras, aquí os dejo el vídeo:


Deja un comentario

Vídeo: “Un ticket peleón y el agua bendita”

¡Vuelvo con otro vídeo más! Y de nuevo con los mellizos. Esta vez nos hemos ido a la capital e hicimos una rápida, pero divertida visita.

En serio, disfruto mucho con esto. No solo grabando, que también, sino editando. A veces me veo algún trozo de algún clip (cuando se edita el vídeo, cada trocito es un clip) solo porque me empiezo a reír como un niño. Imagino que los que ven mis vídeos lo hacen porque disfrutan con ellos, ese es en parte el objetivo. Y seguiré haciendo esto porque me divierte mucho aunque a veces me dé pereza montar todo o sacar la cámara de la mochila. El resultado final, más las respuestas de la gente, me hace querer seguir con más ganas todavía. Ya lo he dicho varias veces, esto sin los que estáis al otro lado no funciona.

Solo puedo decir que seguiré así, trataré de traer algún vídeo cada vez que pueda, que espero que sea sin pausas muy largas y espero que os lo paséis bien viendo este. Yo la verdad es que me he reído un montón.


3 comentarios

El último vídeo

Sé que algunos ya habéis visto mi último vídeo, pero cree la categoría de Youtube para esto, para cuando empezara a crear este tipo de contenido. Así que, cada vez que tenga un vídeo, lo publicaré y lo tendréis en ese apartado. A veces publicaré algo más al respecto y otras pues seré más breve, tanto que tal vez sea suficiente con lo que os diga en el vlog.

Ahora os dejo con el último vídeo que fue de hace casi una semana y espero poder traeros muchos más así porque, sinceramente, lo disfruto muchísimo.


15 comentarios

Las cartas de la sonrisa

Tengo más noticias, pero no es sobre el tema de la televisión. Es una pequeña idea que derivé de una idea que me contó una amiga que vio hace tiempo (suena lioso, pero da igual, lo importante viene ahora).

Cuando se me ocurrió quería que fuera a lo grande, es decir, nada de por mi pueblo y ya. No, yo no quiero eso, el objetivo de la idea es muy positivo y creo que puede sacar sonrisas como para que sea algo aislado. Así que, todos los que me lean, que sé que no sois pocos, me gustaría que buscarais la forma de llevar a cabo el plan (me falta la risa malvada y ya sonaría a malo de película).

Yo hablé con el chico de la biblioteca y hoy hablé con la mujer del “Banco del tiempo” porque sé que les gustan estas cosas y podrían ayudarme con ello. Hemos quedado en planearlo y empezar a organizarlo a lo largo de mayo para que en junio se inicie todo el proyecto. Intentaremos que los bares y las tiendas del pueblo nos ayuden para que todo sea más fácil. Además quiero ver si puedo incluir algunos institutos en esto.

La idea es sencilla, no tiene misterio: en unos sobres en los que ponga: “¿Has sonreído hoy?” se meterán cartulinas pequeñas y en ellas se escribirán frases motivadoras y positivas. El sobre se dejará en algún lugar público y aquel que lo encuentre y le llame la atención, leerá la tarjetita que hay dentro y así posiblemente le hayamos alegrado el día.

Habrá muy pocas normas y encima opcionales, me explico: detrás del sobre o en una de las cartulinas se escribirá algo como: “Si quieres puedes escribir otra frase que te haya motivado o que te haya hecho sonreír. Y puedes dejar el sobre en el mismo sitio en el que lo encontraste o en otro lugar público.”

Es algo simple que podría alegrar a alguien mientras desayuna en su bar favorito o tal vez le saque una sonrisa a alguien que va hacia el trabajo.

Como os digo, me gustaría que todos los que me leáis formarais parte de esto e iniciar el proyecto de manera más global. Incluso para los que estáis al otro lado del charco (no me olvido de vosotros).

Y este es el proyecto, “Las cartas de la sonrisa”. Espero que os guste y si tenéis alguna pega o alguna idea, serán bienvenidas.

Ya sabéis… Nunca dejéis de sonreír.